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lunes, octubre 30, 2023

Líderes de la Humanidad

Ciro El Grande: una Historia de Tolerancia Religiosa Liderando el Imperio Persa

En el vasto tapiz de la historia mundial, pocas figuras brillan con tanta intensidad como Ciro II de Persia, conocido popularmente como Ciro el Grande. Su nombre evoca imágenes de conquistas audaces, administración sabia y una visión humanitaria que estaba muy adelantada a su tiempo.
Nacido en una época de constantes luchas y turbulencias, Ciro emergió como un líder natural desde su juventud. Con ambición y astucia, primero se apoderó del Imperio Medo, sentando así las bases para lo que más tarde sería el vasto Imperio Aqueménide.

Pero, a diferencia de muchos conquistadores de su tiempo, no se detuvo con una simple victoria militar. Ciro tenía una visión más grande. Sus campañas militares llevaron a la incorporación de vastos territorios a su imperio, desde Asia Occidental y Central hasta partes de Europa y Egipto. Pero lo que realmente distinguió a Ciro no fue su habilidad en el campo de batalla, sino su trato a los pueblos conquistados. En lugar de imponer la cultura y las creencias persas a las naciones subyugadas, Ciro adoptó una política de tolerancia. Permitió que las diversas culturas y religiones florecieran bajo su dominio, una decisión que no solo promovió la paz y la estabilidad, sino que también enriqueció la cultura del imperio.

Uno de los actos más notables de Ciro fue su trato hacia los judíos en Babilonia. Tras conquistar la ciudad, permitió que los judíos regresaran a Jerusalén y reconstruyeran su Templo, un gesto que aún hoy es recordado con gratitud en las tradiciones judías.

Pero quizás el legado más duradero de Ciro sea el "Cilindro de Ciro", a menudo citado como la primera declaración de derechos humanos. Este antiguo documento, inscrito en arcilla, proclama la libertad de religión y la abolición de la esclavitud, principios que resonarían a lo largo de los siglos y sentarían las bases para muchas de las libertades que valoramos hoy en día.

Al reflexionar sobre la vida y el legado de Ciro el Grande, no podemos evitar sentir asombro. En una era caracterizada por la conquista y la dominación, Ciro se destacó como un faro de sabiduría y humanidad. Su visión y sus logros no solo moldearon el curso del Imperio Persa, sino que también dejaron una marca indeleble en la historia mundial.

En Ciro, vemos la encarnación de lo que significa ser verdaderamente "grande": no solo en términos de poder y territorio, sino en la capacidad de elevar a toda la humanidad a través de actos de bondad, comprensión y visión de futuro.

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domingo, octubre 29, 2023

Un Puente entre Dos Mundos

¿Cómo Surgió la Ruta de la Seda?

Había una vez, en tiempos antiguos, dos mundos separados por vastas extensiones de tierras desérticas y escarpadas montañas: Asia y Europa. Ambos continentes, ricos en cultura y recursos, permanecían en su mayoría ajenos el uno al otro. Sin embargo, el destino de estas dos tierras estaba a punto de entrelazarse a través de una red de rutas comerciales que cambiaría el curso de la historia: la Ruta de la Seda.

Todo comenzó en el siglo II a.C., durante el reinado del emperador chino Wu de la dinastía Han. Los chinos, maestros en el arte de la seda, buscaban expandir sus mercados y obtener caballos de guerra más robustos, que se decía abundaban en las regiones occidentales. Por otro lado, en las cortes europeas, se hablaba de un misterioso material, suave como una nube y brillante como el sol, que provenía del lejano este. Era la seda, un bien preciado que pronto se convertiría en símbolo de poder y riqueza.

Zhang Qian, un valiente explorador chino, fue enviado por el emperador Wu en una misión diplomática hacia el oeste. Aunque fue capturado y retenido por una tribu nómada durante una década, Zhang Qian nunca perdió la esperanza. Finalmente escapó y continuó su misión, llegando a regiones tan lejanas como Sogdiana y Bactriana. A su regreso a China, trajo consigo historias de culturas desconocidas y de un mundo vasto más allá de las fronteras del imperio Han.

La curiosidad y el deseo de comerciar impulsaron a ambos lados a establecer rutas comerciales. Caravanas cargadas de seda, porcelana, especias y papel partían de China, atravesando desiertos como el Taklamakán, sorteando los peligros del Paso Khunjerab y cruzando las montañas del Pamir. Por otro lado, desde el Mediterráneo, comerciantes traían oro, plata, vinos finos y vidrio.

Con el tiempo, la Ruta de la Seda no solo facilitó el intercambio de bienes, sino también de ideas, religiones y tecnologías. El budismo, por ejemplo, se extendió desde la India hasta China y más allá. Las técnicas de fabricación de papel y porcelana, así como el sistema numérico indo-arábigo, se difundieron hacia el oeste.

A medida que las caravanas viajaban, las ciudades a lo largo de la Ruta de la Seda, como Samarcanda, Bujará y Ctesifonte, florecieron y se convirtieron en centros de aprendizaje y cultura. Estas ciudades eran un crisol donde se mezclaban personas de diferentes orígenes, desde artesanos y mercaderes hasta filósofos y astrónomos.

Aunque la Ruta de la Seda enfrentó desafíos, como invasiones y el surgimiento de rutas marítimas alternativas, su legado perdura hasta el día de hoy. Sirvió como un puente entre dos mundos, fomentando un intercambio que enriqueció a ambas civilizaciones y dejó una marca indeleble en la historia de la humanidad.

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lunes, octubre 16, 2023

El Valor del Principio de Amistad

"Un hombre, su caballo y su perro caminaban por una calle. Después de mucho caminar, el hombre se dio cuenta que él, su caballo y su perro habían muerto en un accidente. Es que a veces los muertos tardan un tiempo antes de darse cuenta de su nueva condición.

La caminata era muy larga, cerro arriba, el sol estaba fuerte y ellos estaban transpirados y con mucha sed. Necesitaban desesperadamente agua.
En una curva del camino divisaron un portón magnífico, todo de mármol que conducía a una plaza pavimentada con bloques de oro, en el centro de ella había una fuente de donde emanaba agua cristalina. El caminante se dirigió al hombre que en una garita custodiaba la entrada.
- Buen día, dice él.
- Buen día, respondió el hombre
- ¿Qué lugar es este tan lindo?, preguntó.
- Esto es el Cielo - fue la respuesta.
- ¡Qué bueno que llegamos al Cielo! Estamos con mucha sed - dijo el hombre.
- Puede entrar a beber agua cuando quiera - dijo el guardia, indicando la fuente.
- Mi caballo y mi perro también están sedientos.
- Lo lamento - dijo el guarda. Aquí no se permite la entrada de animales.

El hombre quedó desconcertado, pues su sed era grande. Pero él no estaba dispuesto a beber dejando a sus amigos con sed. Así que prosiguió su camino.

Después de mucho caminar cerro arriba, con la sed y el cansancio multiplicados, llegaron a un sitio cuya entrada estaba señalada por una puerta vieja semi abierta. La puerta conducía a un camino de tierra, con árboles a ambos lados haciendo sombra. A la sombra de uno de los árboles había un hombre acostado.
- Buen día - dijo el caminante.
- Buen día - dijo el hombre.
- Estamos con mucha sed yo, mi caballo y mi perro.
- Hay una fuente entre aquellas piedras - dijo el hombre. Pueden beber cuanto quieran.

El hombre, el caballo y el perro fueron hasta la fuente y saciaron su sed.
- Muchas gracias - dijo al salir.
- Vuelvan cuando quieran - dijo el hombre.
- A propósito - dijo el caminante, ¿cuál es el nombre de este lugar?
- El Cielo - respondió el hombre.
- ¿Cielo? Pero si el hombre de la garita de más abajo, al lado del portón de mármol, dijo que ese era el Cielo.
- Aquello no es el Cielo, eso es el Infierno.
- Pero entonces, dijo el caminante, esa información falsa debe causar grandes confusiones.
- De ninguna manera, respondió el hombre. En realidad, ellos nos hacen un gran favor porque allá quedan las personas que son capaces de abandonar a sus mejores amigos".

Moraleja: Quienes se mantienen aferrados a los auténticos valores, serán los únicos que puedan llevar el timón del extravagante barco que es la vida a buen puerto. Experiencia vital y acreditada carrera profesional. Lo demás, son fenómenos de moda que acaban como juguetes rotos.

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domingo, octubre 08, 2023

El legado de los Sumerios que persiste en la actualidad

Cuando miramos el reloj para verificar la hora o planeamos nuestras actividades diarias, rara vez nos detenemos a pensar en la historia detrás de la medición del tiempo. Sin embargo, la forma en que medimos el tiempo hoy en día tiene sus raíces en una antigua civilización que miraba hacia el cielo: los sumerios.


¿Alguna vez te has preguntado por qué dividimos las horas en 60 minutos y los días en 24 horas en lugar de usar múltiplos de 10, que parecerían más lógicos? La respuesta es simple: los sumerios empezaron a medir el tiempo y operaban en un sistema sexagesimal, basado en el número 60, y no centesimal, basado en el 100.
Para los antiguos sumerios, el número 60 era considerado perfecto, y tenían buenas razones para pensar así. Este número podía dividirse en partes iguales por 1, 2, 3, 4, 5, 6, 10, 12, 15, 20 y 30. Esta característica hacía que fuera extremadamente práctico para realizar cálculos y mediciones.
Además, los astrónomos sumerios creían que había 360 días en un año, y el número 60 encajaba perfectamente en esta medida, dividiéndola en seis partes iguales.

Los sumerios fueron los primeros en dividir los movimientos celestiales en intervalos contables utilizando su sistema sexagesimal. Esta idea se convirtió en la base de la medición del tiempo tal como la conocemos hoy en día.
A pesar de que el Imperio Sumerio fue relativamente corto, su legado perdura en nuestra manera de medir el tiempo, que ha resistido el paso de más de 5.000 años, y sus tablillas en escritura cuneiforme fueron los primeros documentos escritos que nos hicieron pasar de la prehistoria a la historia.

Así que la próxima vez que mires el reloj o el calendario, por mucho que te quieran vender el calendario "Gregoriano", piensa en Los Sumerios, ellos tienen el mérito y merecen el reconocimiento. Si queréis saber más, os dejo este artículo. El legado de los Sumerios que persiste en la actualidad

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lunes, julio 24, 2023

Cuestión de Aceptación

Alguien le preguntó al sabio Chamán...

¿Qué es veneno?
El sabio contestó: Cualquier cosa que sea más de lo que necesitamos, es veneno. Puede ser poder, riqueza, hambre, ego, codicia, pereza, lujuria, ambición, odio o cualquier otra cosa.

¿Qué es el miedo?
El miedo es la no aceptación de la incertidumbre. Si la aceptamos, la incertidumbre se convertirá en una aventura.

¿Qué es la envidia?
La envidia es la no aceptación de lo bueno que hay en los demás. Si aceptáramos lo bueno que hay en los demás, entonces se convertiría en inspiración.

¿Qué es la ira?
La ira es la no aceptación de las cosas que están fuera de nuestro control. Si las aceptamos, entonces se convertirá en tolerancia.

¿Qué es el odio?
El odio es la no aceptación de otra persona por su forma de ser. Si aceptáramos a las personas de una forma incondicional, entonces se convertiría en amor.

Por lo tanto, todo es cuestión de aceptación.

Si nos resistimos a aceptar, eso nos creará estrés, en cambio, la aceptación nos libera del estrés.

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