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martes, diciembre 24, 2019

Sísifo el Hombre que Engañó a la Muerte.

Sísifo era probablemente el hombre más listo de su tiempo, pero ciertamente no era el más sabio, al igual que su ancestro Prometeo, él se obsesiono con asuntos que solo tenían que ver con Zeus. Un día, Sísifo vio a la joven y bella Egina siendo secuestrada por el águila de Zeus, y pensó que podría beneficiarse de ello, él era el fundador de la ciudad de Corinto, pero su reino era escaso de agua dulce, y Egina era hija de Asopo, un dios de los ríos que se encontraba muy triste por la repentina desaparición de su hija. Sísifo se dirigió hacia Asopo y le dijo: “sé del paradero de tu hija, pero a cambio de esa información quiero que en mi reino brote un manantial de agua”. Asopo aceptó el acuerdo y partió en busca de su hija.


Zeus entró en cólera por las acciones de Sísifo y le ordenó a Tánatos que lo encontrara y le arrebatara la vida. Sísifo es sorprendido por Tánatos en su palacio, pero de su mente rápida y astuta una idea le viene a la cabeza, y dirigiéndose a la muerte y le dijo: “parece que llegó mi hora, no esperaba morir tan joven, pero confieso que me sorprendió con su esplendor, eres de hecho una divinidad magnifica y de todos los dioses que he conocido pocos tienen un porte tan elegante, antes de partir me gustaría regalarte unos adornos que harán que tu presencia sea aún más magnifica”. Tánatos quedó halagado con tantos elogios, así que aceptó los obsequios. Sísifo le puso un par de pulseras y un collar, pero en realidad eran grilletes y el dios de la muerte quedo atrapado, el tiempo siguió transcurriendo, pero nadie moría. Hades dejó de recibir almas y Ares ya no podía matar a nadie en sus guerras, así que se decidió que algo debía hacer, y fue entonces que Ares fue hasta Corinto y liberó a Tánatos, este al ser liberado fue en busca de Sísifo y le quitó la vida, no sin antes que éste le dijera a su esposa que cuando muriera no hiciera los debidos arreglos fúnebres que se acostumbraban.

Cuando Sísifo se encontró frente a frente con Hades le dijo: “noble señor del inframundo, sé que he actuado mal y te he causado muchos perjuicios, pero esta no era mi intención, si hubiera sabido que ocasionaría tantos problemas al poderoso rey de las tinieblas jamás hubiera actuado de esa forma, a pesar de estar en deuda contigo, tengo una súplica que hacerte, mi odiosa esposa se negó a darme los debidos ritos funerarios que se merece un rey que era muy querido por su pueblo, la maldita me descartó como si fuera el cadáver de un perro, y por ello le ruego que me deje volver al mundo de los vivos por al menos un día para poder vengarme de mi esposa”. Hades le dio permiso para regresar por solo un día al mundo de los vivos, con la condición de que al anochecer tendría que regresar al inframundo.

Sísifo regreso a Corinto, allí encontró a su esposa y con ella huyó, y así engañó a la muerte una vez más. Escondido, Sísifo vivió hasta la más tardía vejez, hasta su inevitable fin, donde su inteligencia ya no le podría ayudar. Al regresar al inframundo fue arrojado al tártaro, donde Hades lo condenó a rodar una enorme roca hasta lo alto de una montaña, pero siempre que llegaba a la cima la roca le devolvía al hasta el principio y Sísifo tenía que volver a comenzar, por toda la eternidad.

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