Técnicas Curativas

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con éxito, en todo el mundo; para el remedio de síntomas como: Depresión, Estrés, Ansiedad.
Dolores musculares y deterioros óseos.
Problemas respiratorios y alergias.
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miércoles, noviembre 07, 2018

Inti Punku - La Puerta del Sol

La Puerta del Sol (Inti Punku) es un monumento de las Ruinas Arqueológicas de Tiahuanaco.Es conocida a nivel mundial como la mejor muestra del grado de perfección que alcanzó esta cultura, tanto por el arte como por la simbología que atesoran sus bajorrelieves. Se cree que en los bajorrelieves de la parte superior del monumento, hay un mensaje para que no se extinga la humanidad que hasta la actualidad no se ha podido descifrar.


Este portal lítico fue trabajado en un solo bloque de piedra andesita de aproximadamente 10Tm de peso. En el pasado no era una pieza aislada sino, más bien, parte de una edificación mayor, que pudo ubicarse en la cima de la Pirámide de Akapana o en el mismo Kalasasaya, donde existen varias piezas del mismo material que el de esta puerta.

La puerta tiene en su dintel una imagen del Señor de los báculos, comúnmente confundido con Viracocha, que está rodeado de unas criaturas aladas que se arrodillan ante él. Algunas de estas figuras representan hermosas cabezas de cóndor. La puerta quedó inconclusa ya que hay varias figuras sin acabar, como si los tallistas hubiesen abandonado precipitadamente el martillo y el cincel.

La puerta presenta en su parte superior derecha una rotura que divide la piedra en dos. Se cree que fue rota por un rayo, pero esta teoría no puede verificarse a causa de que no hay huellas de quemaduras en la piedra ni en su interior. Si comparamos esto con la leyenda de los gigantes, la puerta habría sido rota al ser depositada por causa del golpe, ya que la dejaron caer. Esto aún sigue siendo un misterio para los arqueólogos. De acuerdo con la leyenda Aymara, la puerta guarda un secreto que los antiguos Aymaras dejaron escondido en Lakaqullu para ayudar a una futura humanidad en apuros. Actualmente es uno de los monumentos más importantes de Tiahuanaco.

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martes, noviembre 06, 2018

El Valor de la Vida del Hombre

El hombre ha sido llamado ser racional, pero la racionalidad es asunto de elección, y la alternativa que su naturaleza le ofrece es ésta: ser racional o animal suicida. El hombre ha de ser hombre por elección, ha de conservar su vida como valor por elección, ha de aprender a sustentarse por elección, ha de descubrir los valores requeridos y practicar sus virtudes también por elección.

Un código de valores aceptado por elección, es un código moral. Existe una moralidad adecuada al hombre, y la Vida Humana es su pauta de valores.
Todo lo que resulta adecuado para la vida de un ser racional, es bueno; cuanto la destruye, es malo.

La vida humana, tal como requiere su naturaleza, no es la vida de un bruto sin mente, de un rufián saqueador o de un místico furtivo, sino la de un ser que piensa; no la vida vivida gracias a la fuerza o el fraude, sino la vida basada en sus propios logros; no una supervivencia a cualquier precio, puesto que sólo existe un precio adecuado a la supervivencia humana: la razón.

La vida del hombre es la norma de toda moralidad, pero vuestra propia vida constituye su propósito. Si la existencia sobre la Tierra representa vuestro objetivo, debéis elegir vuestras acciones y valores según la pauta de lo que es adecuado al hombre, con el propósito de conservar y disfrutar ese irremplazable valor que es vuestra vida.

Como la vida requiere un curso de acción específico, cualquier otro que se siga la destruirá. Un ser que no considere su propia vida como motivo y meta de sus acciones, actúa basándose en la norma y el motivo de la muerte. Semejante ser es una monstruosidad metafísica, forcejeando para oponerse, negar y contradecir el hecho de su propia existencia; corriendo ciegamente como un loco por un camino de destrucción, incapaz de todo, excepto del dolor.

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domingo, noviembre 04, 2018

Libertad de Elección

Una planta ha de alimentarse con el fin de vivir; la luz solar, el agua, los elementos químicos que necesita, son los valores que su naturaleza persigue; su vida es la pauta de valores que dirige sus acciones. Pero una planta no tiene opción respecto a sus acciones; existen alternativas en las condiciones a que se enfrenta, pero no hay alternativa en sus funciones: actúa automáticamente para prolongar su vida y no puede actuar en su propia destrucción.

Un animal posee elementos para sostener su vida; sus sentidos los aportan gracias a un código automático de acción: un conocimiento automático de lo que es bueno o malo para él. No tiene poder para extender dicho conocimiento ni evadirlo. En condiciones en que dicho conocimiento resulta inadecuado, el animal muere, pero mientras viva, actúa basándose en el mismo con seguridad automática y sin capacidad de elección. Es incapaz de ignorar lo que le es bueno e incapaz de elegir el mal y de actuar como destructor de sí mismo.

El hombre no posee un código automático de supervivencia. Lo que lo distingue sobre todo de las demás especies vivientes es la necesidad de actuar frente a alternativas por medio de una elección volitiva. No posee un conocimiento automático de lo que es bueno o malo para él, de qué valores depende su vida ni qué curso de acción requiere ésta. Se habla mucho acerca del instinto de autoconservación, pero un instinto de autoconservación es precisamente lo que el hombre no posee. Un «instinto» es una forma infalible y automática de conocimiento. Un deseo no es instinto. El deseo de vivir no da el conocimiento requerido para ello. E incluso el deseo humano de vivir no es automático; el mal secreto del ser humano actual reside en que tal es el deseo que no se puede retener. El temor a la muerte no es amor a la vida y no dará el conocimiento necesario para conservarla. El hombre ha de obtener su conocimiento y elegir sus acciones por un proceso mental, que la naturaleza no le obliga a practicar. El hombre posee el poder para actuar como destructor de sí mismo, y tal es el modo en que ha actuado durante la mayor parte de la historia.

Una entidad viviente que considerase maldad sus medios de supervivencia, no sobreviviría. Una planta que se esforzara en destrozar sus raíces, un pájaro que pretendiera romper sus alas, no seguirían mucho tiempo disfrutando de una existencia a la que se oponen; pero la historia del hombre ha sido una lucha para negar y destruir su propia mente.

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jueves, noviembre 01, 2018

La Herramienta Basica de la Supervivencia

La mente humana es la herramienta básica de la supervivencia. Se nos ha dado la vida, pero no dicha supervivencia. El hombre recibe un cuerpo, pero no el sustento para el mismo. Se le otorga una mente, pero no el contenido de la misma. Para vivir ha de actuar, pero antes de poder hacerlo debe saber la naturaleza y el propósito de su acción. No puede conseguir alimento sin conocimiento del mismo ni del modo de obtenerlo. No puede cavar una zanja ni construir un ciclotrón sin idea de su objetivo ni de los medios con que alcanzarlo. Para seguir viviendo ha de pensar.

Pero pensar es un acto electivo. El hombre es un ser de conciencia volitiva. La razón no trabaja automáticamente, el pensar no es proceso mecánico, los contactos de la lógica no se efectúan por instinto. Las funciones del estómago, pulmones o corazón, son automáticas; las de la mente, no. En cualquier hora y circunstancia de la vida somos libres de pensar o de evadir dicho esfuerzo, pero no se puede escapar de nuestra naturaleza, ni al hecho de que la razón es nuestro medio de supervivencia. Para nosotros, seres humanos, la cuestión «ser o no ser» es la cuestión «pensar o no pensar».

Un ser de conciencia volitiva no puede seguir una conducta automática. Necesita un código de valores para guiar sus acciones. El «valor» hay que ganarlo y conservarlo; la «virtud» es la acción por la que se gana y se conserva aquél. El «valor» presupone una respuesta a la pregunta: ¿Valor para quién y para qué? El «valor» presupone una norma, un propósito y la necesidad de actuar frente a una alternativa. Donde no hay alternativas no son posibles los valores.

Sólo existe una alternativa fundamental en el universo: la existencia o la no existencia, y ambas pertenecen a una sola clase de entidades: los organismos vivientes. La existencia de la materia inanimada es incondicional; la existencia de la vida, no: depende de un curso de acción específico. La materia es indestructible, cambia sus formas, pero no puede cesar de existir. Todo organismo viviente se enfrenta a una alternativa constante: la de la vida o la muerte. La vida es un proceso de acción, autosustentadora y autogenerada. Si un organismo falla en la misma, muere; sus elementos químicos perduran, pero su vida termina. Es sólo el concepto de «vida» el que hace posible el concepto de «valor». Sólo para un ser viviente las cosas pueden resultar buenas o malas.

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domingo, febrero 18, 2018

Rebeldía

La Rebeldía es como esa mariposa que dirige su vuelo hacia ese mar sin islas ni rocas.
Sabe que no habrá donde posarse y, sin embargo, su vuelo no titubea.

Y no, ni la mariposa ni la rebeldía son tontas ni suicidas, lo que pasa es que saben que tendrán donde posarse, que hay por ahí un islote que ningún satélite ha detectado.
Y ese islote es una rebeldía hermana que, es seguro, saldrá a flote justo cuando la mariposa, es decir, la rebeldía voladora, empiece a desfallecer.

Entonces la rebeldía voladora, es decir, la mariposa marina, pasará a formar parte de ese islote emergente, y será así el punto de apoyo para otra mariposa que ya emprende su vuelo decidido rumbo al mar.

La cosa no pasaría más allá de una curiosidad en los libros de biología, pero, como dijo no sé quién, el aletear de una mariposa suele ser el origen de los grandes huracanes.

Con su vuelo, la rebeldía voladora, es decir, la mariposa, está diciendo ¡NO!
No a la lógica.
No a la prudencia.
No a la inmovilidad.
No al conformismo.

Y nada, absolutamente nada, será tan maravilloso como ver la osadía de ese vuelo, apreciar el desafío que representa, sentir cómo se empieza a agitar el viento y ver cómo, con esos aires, no son las hojas de los árboles las que tiemblan, sino las piernas de los poderosos que hasta ese entonces pensaban, ingenuos, que las mariposas morían mar adentro.

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