Técnicas Curativas

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domingo, abril 20, 2014

La Leyenda de los Cinco Soles

La Leyenda náhuatl de los Cinco Soles es fundamental para entender la evolución humana de manera simbólica. Con todas las variantes que existen refiere que en el principio de los tiempos no existía nada y fue entonces que el Señor de la Dualidad Divina, Ometecuhtli, creó a Tonacacihuatl, la Señora de Nuestra Carne y a Tonacatecuhtli el Señor de Nuestra Carne para que poblaran la tierra. Ellos se reprodujeron y tuvieron a cuatro hijos llamados: Tezcatlipoca Rojo, Tezcatlipoca Negro, Tezcatlipoca Blanco y Tezcatlipoca Azul.
Luego los Tezcatlipocas pensaron que deberían crear una obra para que los veneraran como dioses. Tezcatlipoca Azul hizo una gran hoguera y los hermanos se centraron a su alrededor para crear a los seres humanos. Así nació el hombre y lo llamaron Huehuecoyotl y le crearon a su mujer. Les ordenaron tener hijos y les crearon a los animales, las montañas, los mares, los lagos y les dejaron como misión adorar a los cuatro dioses. Sin embargo, la obra no era perfecta porque Tlaltipac estaba en tinieblas, dado que no existía el Sol.

Fue entonces, que Tezatlipoca Blanco-Quetzalcóatl convirtió la hoguera en un débil Sol, lo que hizo que Tezcatlipoca Negro molesto se convirtiera en un potente Sol, que destruye la vida y marchita las plantas. Los gigantes que habitaban el mundo en aquella época llamados Tzoculiceque se alimentaban de los piñones. Fue Tezcatlipoca Blanco-Quetzalcóatl el que derribó de un bastonazo a ese inclemente sol y Tezcatlipoca Negro cayó en el fondo de un lago y emergió transformado en un inmenso jaguar, al que lo seguían muchos jaguares que devoraron a los gigantes. Este fue el Sol de Tierra o Tlaltipactonantiuh.
El siguiente Sol se creó porque Quetzalcóatl se transformó en Sol, pero fue un Sol menos intenso, lo que provocó que la agricultura prosperara y que los seres humanos se alimentaran de una fruta silvestre llamada acotzintli. Pero un día Tezcatlipoca Negro convertido en jaguar trepó a los cielos y de un zarpazo derribó a su hermano Tezcatlipoca Blanco-Quetzalcóatl, lo que provocó un vendaval que desgarraba los cerros, sembrando destrucción. Por la fuerza del viento los seres humanos tenían que caminar encorvados, por lo que se convirtieron en monos. Este Sol se le llamó Sol de Viento o Ehecatonatiuh.

El tercer Sol se creó cuando Tláloc toma el lugar de Quetzalcóatl y se convierte en Sol. Tlaltipac se vuelve a poblar y los seres humanos ahora se alimentan de maíz de agua. Al tiempo los seres humanos empezaron a corromperse con prácticas inmorales y a desatender sus obligaciones con los dioses. La tierra se convirtió en un páramo, de modo que Quetzalcóatl le ordena a Xiuhtecuhtli, Señor del Fuego, que destruya a la humanidad. Del cielo empezó a llover fuego y los seres humanos se convirtieron en aves. Este Sol se llamó Xiuhtonatiuh.
El siguiente Sol se creó por órdenes de Tezcatlipoca Azul-Huitzilopochtli (para los mexicas), quién ordenó a Chalchuiuhcueye, La Señora de las Faldas de Esmeraldas convertirse en Sol. El alimento de los seres humanos fue Nahui-xochitl. Pero en la lucha cósmica de los contrarios, Tezcatlipoca obliga a Chalchuiuhcueye a destruir a la humanidad, por lo cual empieza a llover de manera permanente hasta que los seres humanos se convierten en peces y los cielos perdieron el equilibrio y cayeron sobre la Tierra. Este Sol se llamó Atonatiuh.

Entonces, los dioses apenados por sus errores se reunieron de nuevo en Teotihuacan y, para rectificar, decidieron crear a cuatro hombres llamados: Atemoc, Itzacoatl, Itzamaliza y Tenoch. Los cuatro emergieron por los cuatro puntos cardinales convertidos en frondosos árboles. Levantaron los 13 cielos y reconstruyeron los 9 estratos del Mictlán . Los dioses ordenaron a Tezcatlipoca Blanco-Quetzalcóatl que viajara al Mictlán y le pidiera al Mictlantecuhtli, el Señor de la Muerte, que le diera los huesos de los seres humanos de que habían muerto en el Sol anterior. El Señor de la Muerte le puso unas pruebas que Quetzalcóatl pudo superar con ayuda de los insectos y su nagual Xólotl para rescatar a las “reliquias divinas” a las que dio vida al sangrarse su miembro sobre los huesos. Faltaba el alimento de los seres humanos del nuevo Sol. De modo que los dioses decidieron que nuevamente Tezcatlipoca Blanco-Quetzalcóatl, ahora convertido en una hormiga, localizara el Monte del Sustento llamado en náhuatl Tonacaltepetl y que trajera el maíz y las semillas para la nueva alimentación de los seres humanos.
Los dioses se volvieron reunir en Teotihuacan y decidieron crear el Quinto Sol, pues Tlaltipac estaba a obscuras. Acordaron que uno de ellos se convertiría en Sol, para lo cual hicieron una gran hoguera y escogieron a Tecucciztecatl y a Nanahuatzin para que ayunaran por 13 días y purificaran su cuerpo y su espíritu. Mientras el primero evitó el sacrificio ofrendando joyas y piedras preciosas, el segundo se entregó con devoción a sacrificarse para lograr la purificación.

Cuando los dioses ordenaron a Tecucciztecatl saltar a la gran hoguera, no encontró el valor y la fuerza interna para hacerlo. Después de varios intentos fallidos, los dioses ordenaron a Nanahuatzin que saltara, lo cual hizo de inmediato. Poco tiempo después, en el horizonte apareció Nanahuatzin convertido en el Quinto Sol, pero enseguida, apareció por el Oriente Tecucciztecatl también convertido en Sol. Los dioses dialogaron y concluyeron que no podía haber dos Soles, de modo que tomaron a un conejo que pasaba y lo arrojaron sobre la cara de Tecucciztecatl, para opacar su luz y éste se convirtió en la Luna.
A pesar de todo lo hecho por los dioses el Sol no tenía movimiento. Nuevamente los dioses dialogaron y concluyeron que todos ellos debían sacrificarse, arrojándose también a la hoguera, para darle vida y movimiento al Quinto Sol. El único que no quiso saltar fue Xólotl, pero fue perseguido por Quetzalcóatl y aún cuando pretendía evadir su destino convirtiéndose en maíz, maguey y ajolote. El sacrificio de los dioses dio como resultado la creación y la vida del Quinto Sol. Las divinidades tuvieron que sacrificarse para que los seres humanos pudieran vivir. Por eso el nombre que le dieron al pueblo fue de macehualli o macehual, que significa en náhuatl “Merecido del sacrificio de los dioses”. Esto explica, filosóficamente, el profundo sentido de sacrificio que tenía la vida para los anahuacas y en los mexicanos contemporáneos. Los dioses se sacrificaron para darles la vida y los seres humanos “alimentaban” a los dioses a través de sacrificarles “espiritualmente”. Este concepto es del período Clásico, pues Tlacaelel el Ciuhacóatl mexica cambió el sacrificio espiritual por el sacrificio material, al final del período Postclásico.

“Confirmando los mitos, éstas imágenes subrayan el papel esencial que juega el hombre en el mantenimiento de la armonía cósmica asegurada únicamente por la constante regeneración espiritual.” (Laurette Séjurné. 1957)

Podemos encontrar en la Leyenda de los Cinco Soles, cómo los antiguos mexicanos de una manera metafórica, nos hablan de una evolución y una serie de procesos en la búsqueda de mejores estadios de desarrollo humano. Esta conciencia no lineal de la evolución, en la que intervienen las fuerzas opuestas y complementarias del universo y los seres humanos, nos indica una visión más científica que los mitos de origen de la cultura judeocristiana. El aspecto filosófico esta presente en la historia y explica las actitudes que han tenido y tienen los mexicanos de ayer y de hoy, con respecto a lo divino y lo sagrado, con la vida y con la muerte.

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sábado, abril 19, 2014

El Tambor y el Latido de la Tierra

Una enorme cantidad de literatura etnográfica cita los muchos y variados usos del tambor en la mayoría de las culturas del mundo, especialmente en los rituales y las ceremonias relacionados con ciertas celebraciones anuales, como la cosecha y la siembra, curaciones y sacrificios, solsticio y equinoccio, ritos de paso, procesiones, la caza o la guerra, etc.

"El tambor chamánico se distingue de todos los demás instrumentos en que producen 'la magia del sonido' precisamente por el hecho de que permite la experiencia extática" aseguraba Mircea Eliade.
"La descripción más común, que se encuentra una y otra vez en la literatura etnográfica, dice que el chamán toca el tambor para establecer contacto con los espíritus". "Se ha descubierto que en todo el mundo la percusión, cualquiera que sea la forma en que se produzca, permite y acompaña la comunicación con el otro mundo" (R. Needham).

Existen muchas teorías y especulaciones sobre la relación de este instrumento y el trance, pero todavía no se sabe con seguridad si es parte del condicionamiento cultural o del biológico/neurológico. Muchos americanos nativos se refieren al sonido del tambor como al "latido de la tierra"...

El antropólogo Wolfgang Jilek, cuando investigaba las frecuencias contenidas en las danzas rituales de los indios salish, descubrió que la frecuencia predominante en el ritmo de los tambores era la misma frecuencia de las ondas tetha en el cerebro humano. Propuso la hipótesis de que esta frecuencia sería la ayuda más eficaz para entrar en un estado de conciencia alterada.

Desmond Morris escribía en su famoso libro "El mono desnudo" que "No es casualidad que la mayor parte de la música y de las danzas populares tengan un ritmo sincopado. También aquí, los sonidos y los movimientos devuelven a los actores al mundo seguro del útero." "Nos mecemos cuando sentimos angustia. Oscilamos hacia delante y hacia atrás sobre los pies cuando nos enfrentamos con algún conflicto. La próxima vez que vean ustedes a un conferenciante oscilando rítmicamente a un lado y otro, comprueben si sus oscilaciones se producen al mismo ritmo que los latidos del corazón. Dondequiera que vean inseguridad, hallarán, posiblemente, el ritmo tranquilizador del corazón, envuelto en cualquier disfraz".

"El latido de la montaña" es el título de una película sobre el Taiko. Taiko, en japones, significa literalmente gran tambor, “Tai” grande, y “Ko” Tambor, y básicamente tiene un diámetro de poco más de 1 metro, se toca con unos palillos llamados bachi, aunque hay también varios tipos de taikos.
"El intenso sonido del tambor penetra en lo más hondo de los hombres. El solemne sonido del tambor abre el corazón de los hombres. La poderosa vibración del tambor puede despertar el alma de los hombres" dicen en la película.
En el Japón tradicional, el Taiko era un símbolo de la comunidad rural, era un instrumento sagrado. Se creía que al imitar el sonido del trueno, el espíritu de la lluvia se vería obligado a entrar en acción.
Cuando era tiempo de cosechas era tocado alegremente en agradecimiento. En la guerra lo usaban intimidar a los oponentes, elevar la moral de las tropas y ordenar el ejército en el campo de batalla en pleno combate.
En el sentido religioso utilizaban el Taiko para representar la voz de Buda, para elevar plegarias y comunicarse con los dioses. Los monjes shintoístas lo empleaban como medio de transmisión y meditación.

En sus rituales, los chamanes sami (llamados noajdde o noaiti) utilizan el canto, acompañado por la percusión del tambor. Gracias a la monótona cadencia que genera, entran en trance para abandonar su cuerpo y acceder al mundo de los espíritus. Para acceder a él, utilizaban a modo de mapa del otro lado los dibujos del tambor, que se convierten en una suerte de guía. Cuando los monjes cristianos vieron como usaban el tambor, rápidamente los confiscaron y los quemaron en grandes hogueras.

Para los mapuches, el kultrün es el instrumento más sagrado e importante de su cultura. Literalmente, el universo y la síntesis del mundo están contenidos en ese madero ahuecado y recubierto con un cuero de chivo. Es inseparable de las machis (autoridades espirituales) y permite la comunión o conexión con sus divinidades. El kultrün es una palabra compuesta del mapudungún (lengua mapuche) que significa instrumento del eco. El sonido monocorde de este emblemático instrumento permite a la machi entrar en trance durante su invocación y contacto con las divinidades que pueblan el intangible y mítico mundo mapuche.

El chamán siberiano nunca abandona su tambor, elemento fundamental en todas sus ceremonias, no sólo para llamar a los espíritus sino para obtener energía vital o entrar en trance. Estos tambores son redondos en el Norte, y de forma oval en el Sur de Siberia, hechos de piel de reno o caballo, con el bastidor de madera o de junco trenzado.

"Qulutanguaq cerró los ojos y se concentró, estaba intentando comunicarse con los ancestros. (...).Tras cinco minutos de preparación, cogió el tambor (...) Finalmente, las primeras notas empezaron a salir de su garganta. Balanceándose, movía de derecha a izquierda el propio instrumento. El ritmo se fue acelerando (...) El espectáculo me dejaba perplejo. No podía quitar los ojos de aquel hombre que me regalaba un momento mágico e inolvidable" cuenta el antropólogo Francesc Bailón sobre la danza del tambor "inngiit" de los inuit.

En la Santería o religión Yoruba un tamborero "jurado" tiene un grado alto dentro de la jerarquía santera, debido al poder que tiene de comunicarse por medio del ritmo o toque con las deidades, además de conseguir la posesión en los creyentes y ayudar a que "baje el santo". Algunos pueden reconocer al orisha que tiene un santero que entra en el toque y así cambiar el ritmo para saludar a la deidad.
“Los tambores batá y su música han sobrevivido más de 500 años, viajando desde Nigeria a Cuba y después a los Estados Unidos. Su historia es un testamento del poder y la profundidad de la religión y la cultura. Contar la historia del batá necesita hablar de la religión y la cultura porque el batá no es sólo un instrumento musical, ni su música es sólo música”, explicó la investigadora María Teresa Linare.

Antes de las masacres, en Ruanda, los tambores sólo podían ser tocados por algunos hombres, cuidadosamente seleccionados. Hoy en día las mujeres tamborileras de Ingoma están reconocidas internacionalmente, han realizado giras por todo África, Europa y Estados Unidos. A la vez que un modo de dar recursos a las mujeres participantes, es una forma de terapia colectiva que, a través de la creación y del arte, ha ayudado a la sanación de este grupo de mujeres.

"La vida tiene un ritmo, está en constante movimiento. 
La palabra para el ritmo de las tribus Malinké es Foli. 
Es una palabra que abarca mucho más que tocar el tambor, el baile o el sonido. 
Se encuentra en cada parte de la vida cotidiana. 
En esta película no sólo se escucha y se siente el ritmo, también se ve. 
Es una extraordinaria mezcla de imagen y sonido que 
alimenta los sentidos y nos recuerda a todos 
lo esencial que es." (Thomas Roebers y Floris Leeuwenberg)

¡No hay movimiento sin ritmo!

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jueves, abril 17, 2014

El Pueblo Huichol

Bajo el signo del peyote, los huicholes de la Sierra Madre, perseveran en sus costumbres y ritos ancestrales. hacen peregrinaciones a una wiricuta, el lugar sagrado donde buscan ese cactus que les eleva de su áspera realidad hacia su complejo y rico mundo sobrenatural, después de que el chamán bendiga con su mubieri, su cetro de plumas de águila, y el bufón o payaso se cuelgue su gato salvaje disecado y un ritual arco para que mate simbólicamente al dios venado, reencarnación del peyote. Cuando alguien encuentra al peyote, marca el lugar con plumas de gavilán.

El peyote les arrancará de la pesadez de la tierra y les abrirá las puertas de la percepción con sus 55 diferentes sustancias alcaloides.

El chamán construye un altar improvisado con el peyote, maíz y los cuernos de Tamatz Kauyumari, el venado.

“Fue Tamatz Kauyumari, el venado, que llego hasta allá para darle empuje a nuestro padre Sol que emergió de Reuunar. Cada peregrino que viene tiene que hacer el mismo recorrido que hizo Tamatz Kauyumari."

En Santa Bárbara, en la Sierra Madre, viven en rancherías y separados a lo largo del territorio. Su ritmo de vida es plácido y dedicado a lo social, a los tejidos y a sus fiestas. Sus tejidos representan la polícroma visión de su mundo tan influido por las visiones del peyote. En los trajes, sagrados, despliegan su simbolismo colectivo, son re-expresiones de sus representaciones colectivas. Una forma constante de identificarse como pueblo. Con la pintura amarilla urra se pintan soles en las mejillas como homenaje a tayau, el padre sol. El nombre tayau, dicen, proviene de la onomatopeya del sonido que hace el pavo al saludar al sol.

"Es extraordinaria la participación mística de los huicholes en su propia cultura." decía el antropólogo Lévy-Bruhl.

“No damos clases de esto, no lo platicamos en una escuela, con Tatewarí, que es el fuego, ahí es donde nosotros adquirimos conocimiento.” afirma Santos.

El hecho de que los huicholes se designen a sí mismos como "doctores", wixárika, indica la importancia que adquieren las cuestiones relacionadas con la religión, el ritual y la salud, si bien ésta no se refiere exclusivamente al cuerpo. El mara'akame, como se le llama al chamán huichol, no se dedica exclusivamente a curar a la gente sino que tiene otras funciones, en algunos casos más importantes, como la de ser guía espiritual del grupo, depositario de la memoria histórica y mítica, sacerdote o "funcionario" religioso y, en ocasiones, actúa como autoridad representativa.

El panteón huichol está compuesto por más de treinta dioses que se dividen de acuerdo a dos ciclos fundamentales: la temporada de lluvia y la temporada seca, la noche y el día cósmicos, la oscuridad y la luz, lo femenino y lo masculino. Entre las diosas de la temporada húmeda tenemos a la abuela crecimiento, takutsi nakawé; la madre tierra; la diosa del maíz, uteanaka; la que protege los partos, tuluviakame, etcétera. En cuanto a los dioses o personajes de la temporada seca sobresalen tatewarí nuestro abuelo fuego, tayau nuestro padre sol, akaitewarí el viento, paritzika deidad de la caza y de los venados, y otros muchos. La relación entre los dos bandos es lo que mantiene al mundo en movimiento, y todo ritual y relación con los dioses está encaminado a mantener ese equilibrio cósmico.

"El significado del peyote en la cultura huichol, a mi modesto entender, es el de un sacramento. Es una especie de comunión con la madre tierra, el padre sol y con el espíritu de la vida." Paul Adams, etnólogo.

"Nosotros como wixraritari , le estamos pidiendo a nuestras deidades que el mundo siga existiendo y que nosotros podamos seguir existiendo.
Básicamente...
...aquí le estamos apostando la vida” aclara el huichol Santos.

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martes, abril 15, 2014

Con el Desierto


Con el desierto ante ti, no digas: ¡Qué silencio!
Di: No oigo.

Con el desierto ante ti, no digas: ¡ qué aridez !
Di: ¡ qué extraña belleza

Con el desierto ante ti, no digas : ¡ qué inmensidad !
Di: ¿por dónde comienzo?

Con el desierto ante ti, no digas: ¡ qué pobreza !
Di: ¿qué más necesita mi pensamiento?

Con el desierto ante ti, no digas: ¡ qué soledad !
Di: soy lo que conmigo llevo

Con el desierto ante ti, no digas: ¡ qué oscuridad !
Di: no veo, pero lo siento

Con el desierto ante ti, no digas: ¡ qué sed !
Di: ¿cuánto preciso beber?

Con el desierto ante ti, no digas: ¡ imposible vivir !
Di: la vida es lo que he de aprender

Con el desierto ante ti, no digas: ¡ qué cansancio !
Di: ¡ cuánto camino por recorrer ¡

Con el desierto ante ti, no digas: ¡ no puedo más !
Di: si las dunas avanzan, yo también

Con el desierto ante ti, no digas: me doy por vencido
Di: seguiré, aunque quizás no llegue a mi destino

Con el desierto ante ti, no digas: ¡ no hay nadie más !
Di: todos tenemos desiertos que atravesar y desiertos que coincidir

Con el desierto ante ti, no digas: la arena me abrasa
Di: con la arena se construyen casas

Con el desierto ante ti no digas: estoy perdido
Di: tiene que haber algún camino

Con el desierto ante ti, no digas: jamás saldré
Di: lo que tiene comienzo tiene su fin.

Cuando estés ante tu desierto, piensa, que es uno de los paisajes más bellos de la tierra: no temas, en él está tu sustento
Di: allí aprendí lo más cierto.

Cuando estés ante el desierto no digas: ¡ qué silencio !
Di: no oigo.

Anónimo Touareg

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lunes, abril 14, 2014

Enseñame como Amar

Madre, enséñame como amar,
más allá de mi humano temor.

Enséñame todas las alegrías de la vida detrás del velo de lágrimas.

Déjame encontrar el placer
de las manos gentiles de un amante.

Déjame conocer la sabiduría
del respeto sin demandas

Oh, guardiana del Perdón,
enséñame como ver
más allá de los juicios fútiles
apoyando a la dignidad humana.

Aprenderé tu medicina
de Madre, amante, amiga,
enseñando a otros cómo amar
y a los corazones rotos a enmendar.

Madre, enséñame como curar
los sentimientos dentro de mí.

Enséñame como respetar toda vida
con floreciente humildad.

Muéstrame el camino que se aleja del abuso,
donde todo canta a la vida,
donde el dolor del corazón es sólo un recuerdo
de antiguas luchas humanas.

Deja que mi espíritu sane
hasta que morir no sea temer
donde bienvenido es renacer
trayéndome alegres lágrimas.

Estas son las cosas que deseo,
porque en verdad quiero conocer
los senderos de sanación
a través de la noche oscura del alma...

Jamie Sams

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domingo, marzo 30, 2014

Los Nietos del Jaguar


Las abuelas recuerdan que el jaguar era un animal negro como noche de invierno, que entre Amates se confundía para guardar el misterio de las estrellas.
Cuentan las abuelas más viejas que el jaguar le pone pruebas a la noche para que esta le cuente sus secretos.

Cuentan, cuentan también que cierto día el Jaguar decidió morder al sol y saciar el hambre del cielo.
Pasaron las edades como pasan los inviernos y el sol adentro del jaguar comenzó a germinar: de sus patas brotaron todos los reptiles, de su lomo todas las estrellas, de sus ojos todos los árboles y todas las flores, orinó y nacieron los ríos, de su panza toda el agua del mar, de su boca broto el viento que llevó el canto y la poesía por todo lo creado; las mariposas con su vuelo buscaron la forma más astuta de salir y jugar con las flores y las estrellas.

Cuentan las abuelas que el Jaguar era un animal negro como la noche, y que las mariposas que salieron en arrebato como relámpago dejaron manchas en su cuerpo, cuentan las abuelas que el Jaguar era un animal negro como la noche y que en su vientre se fecundó la tierra.

Eric Doradea

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martes, marzo 25, 2014

Equivocarse

No se equivoca el río cuando, al encontrar una montaña en su camino, retrocede para seguir avanzando hacia el mar.

Se equivoca el agua, que por temor a equivocarse,
se estanca y se pudre en la laguna.

No se equivoca la semilla cuando muere en el surco para hacerse planta;
se equivoca la que, por no morir bajo la tierra, renuncia a la vida.

No se equivoca el pájaro que ensayando el primer vuelo cae al suelo; se equivoca aquél que por temor a caerse renuncia a volar por la seguridad del nido.

No se equivoca el hombre que ensaya distintos caminos para alcanzar sus metas; se equivoca aquél que por temor a equivocarse nunca acciona.

Pienso que se equivocan aquellos que no aceptan que ser hombre es buscarse a sí mismo cada día, sin encontrarse nunca plenamente.

Creo que al final del camino no te premiarán por lo que encuentres,
sino por aquello que hayas buscado honestamente.

El error más grande lo cometes cuando, por temor a equivocarte,
te equivocas dejando de arriesgar en el viaje hacia tus objetivos

Rabindranath Tagore

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