Técnicas Curativas

Centro Fénix de Naturopatía tiene el placer de invitarles
a conocer sus técnicas curativas,
probadas y usadas por cientos de miles de personas,
con éxito, en todo el mundo; para el remedio de síntomas como: Depresión, Estrés, Ansiedad.
Dolores musculares y deterioros óseos.
Problemas respiratorios y alergias.
Dependencias y algias





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viernes, mayo 22, 2015

Soltar la Cuerda

Tshunulama era una muchacha que sentía su corazón esclavizado por una relación de amor. Y por más lágrimas que sus ojos derramaban, y por más que su mente le decía que tenía que soltar y nacer a la verdadera independencia, su corazón no sabía cómo salir del torturador apego que padecía. Noche tras noche, tan solo experimentaba un recuerdo obsesivo de aquel ser ante el que se sentía ignorada y humillada.

Tshunulama estaba confusa y frustrada, cada vez comía menos y no mostraba verdadero interés por nada. Así pasaban las horas y los días, atrapada en temores e imágenes pasadas, mientras contemplaba el cielo del atardecer deseando que su vida terminara. Tshunulama sentía que se había convertido en una esclava del recuerdo, agarrada a una cuerda de su memoria que no podía soltar su mano aferrada. Soltar... tan sólo de pensarlo el miedo aterrador la invadía...

Un día aparentemente como otro cualquiera, soñó que saliendo de su corazón, aparecía ante su vista la imagen de un anciano de ojos profundos y de mirada familiar y sabia...
Aquel anciano, dirigiéndose a ella pleno de ternura, le dijo: “Basta, no temas, suelta la cuerda que ata tu vida y esclaviza tu alma.”

“No puedo, es que no puedo” -Respondió Tshunulama- “Me da miedo, caería, siento que me moriría... es superior a mí”...

“No es así”. Contestó él. “Desde que tu corazón se siente esclavo, has dejado de vivir tu propia vida. Tu eres capaz de soltar Tshunulama, cuando así lo hagas, tu sabes en lo más profundo de ti que sentirás un gozo muy intenso y la paz que mereces. Anda, comienza por soltar un dedo”.

“No puedo”, decía ella. “No obstante, ¿podré hacerlo? ¿será seguro? ¿tengo el coraje suficiente? Se preguntaba en pleno conflicto.
De pronto, aprovechando una brisa de esperanza, soltó un dedo y aceptó el riesgo... Al momento, se sintió aliviada al ver que no caía, ni nada terrible sucedía, sino que por el contrario una sensación de libertad y paz acariciaban su alma...
Pero, ¿sería posible mantener aquella paz y felicidad? se preguntaba comenzando a sentir las sombras de las emociones y ataduras viejas...

“Confía en mí, le dijo el anciano, respira hondo y mira en tu interior”...

Tshunulama siguiendo sus indicaciones sintió que podía ver con claridad sus miedos, y con una serenidad inusitada contempló a las partes más ruidosas de su mente proclamando que soltar más la cuerda sería una locura... voces asustadas que le advertían que el hecho de soltar iba en contra de todo lo que había hasta entonces deseado e incluso aprendido... Sentía que si soltaba, lo que en realidad, le esperaba era un oscuro abismo de desamor y soledad.
¿”Deseo realmente la libertad y la autonomía como para arriesgar lo que tanto aprecio”? Se decía. ¿”Cómo puedo estar segura de que no caeré”?

Tshunulama respirando profundamente, comenzó a explorar su miedos y sus deseos ¿Qué era realmente lo que quería de la vida? ¿Cuáles eran sus verdaderos propósitos? ¿Para qué había nacido? Sin darse casi cuenta, su mente se ensanchaba...
Poco a poco, comenzó a sentir sus dedos más sueltos y conforme permitía que algo muy profundo aflojara su mano aferrada, también una corriente de paz y renacimiento brotaba en su alma...
Ya tan sólo quedaba un dedo asido fuertemente a la cuerda que la esclavizaba... una parte de ella le decía que ya debía haberse caído a ese abismo que tanto temía... sabía que soltar ese último dedo era algo que dependía exclusivamente de ella... intuía que sus miedos eran tan sólo fantasmas de su mente, recuerdos de viejas pérdidas, memorias de antiguas heridas que se agolpaban y confundían su cabeza.

Confiando en su intuición, aflojó el último dedo y, de pronto, observó que nada sucedía... comprobó que permanecía exactamente donde estaba... y entonces se dio cuenta atónita que había estado todo el tiempo sobre el suelo... todos sus miedos tan sólo habían sido vividos en su mente... podía salir, abrir puertas y ventanas, sentir el horizonte y respirar la fuerza de la vida que en su interior ya circulaba. Todo el Universo renacía en el rostro sonriente de una nueva Tshunulama.
Su corazón era libre y ya podía aprender a sentir qué era el verdadero amor y libertad que intuía su alma.

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lunes, mayo 11, 2015

El Sol en la Rueda de la Medicina

En la Rueda de la medicina el Sol se coloca al este, el lugar donde todo empieza, donde la luz ilumina con sus rayos la existencia de todos los seres, y abre los ojos a la mañana, desde el lejano horizonte en el que se pierde la mirada hasta el punto donde el cielo se curva y acaricia la Tierra. La iluminación representa el poder del Sol y, sobre la Rueda que no tiene nunca fin, el espíritu iluminado toma de nuevo conciencia de su auténtico camino sobre la madre Tierra.


El poder del Sol es también el fuego que enciende el alma, que emerge de nuevo de las extremas sombras del olvido de la cotidiana amnesia para desencadenar la pasión por la vida. El Sol es el inicio, es el gran padre que ilumina el camino hacia Wakan Tanka, es el poder siempre en acción, porque gracias a él la madre Tierra vive y prospera en nuevas formas, celebrando perennemente el misterio eterno de la vida. El Sol da luz a los ojos olvidadizos, disipa los desfallecimientos del corazón y refuerza la voluntad de la mente.

Con el Sol nos aventuramos al descubrimiento de la vida.

Busca la claridad en tus acciones

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viernes, mayo 01, 2015

En Tus Manos

En la antigua Grecia, sede esplendorosa de las ciencias y de las artes, se hallaba un anciano famoso por la lucidez que sus respuestas ofrecían a todo aquel que solicitaba consejo y guía.
Una tarde, el joven estudiante Quirón, conocido por el tono irónico que utilizaba al poner en aprietos a los académicos más notables, decidió ir a escuchar al anciano, para de una forma u otra, poner en entredicho sus ideas.
Cuando llegó al hemiciclo donde éste hablaba, se sentó junto a los que escuchaban y prestó atención con ánimo de encontrar en sus planteamientos la mínima presencia de fallos y grietas.

El anciano decía así: “Nuestros antepasados pensaban que en la vida hay que ver para creer.
Se trata de un principio que suele resumirse en aquella frase que todavía resuena”: “Si no lo veo no lo creo”.
Un gesto de curiosidad se fue dibujando en el rostro de los allí reunidos.

El anciano prosiguió: "Sin embargo si profundizáis en ello, comprobaréis que para el ser humano que ha observado suficientemente su mente, no se trata de ver para creer, sino más bien al revés, de creer para ver.
Nuestras creencias crean la realidad y en consecuencia el hombre autoconsciente elige lo que quiere vivir y, paso a paso, conforma su destino".

Quirón se sintió algo confundido. Por una parte, entendía lo que quería decir el anciano, pero por otra parte, deseaba satisfacer su deseo de ridiculizarlo, así que salió del hemiciclo con el fin de idear una estratagema que lograse su objetivo.
Resultó que pasaba por allí un mercader de pájaros, conocido por apresar una especie de muy pequeño tamaño con ingeniosos cepos de su invención.
Al verlo, Quirón pensó: "Siempre que estoy buscando una solución suele aparecer algo ante mis narices que trae las claves, así que me acercaré a ver esos pájaros y seguro que se me ocurrirá algo".
Cuando vio un pequeño pajarillo que cabía en la palma de su mano, de pronto, se iluminó su mente y se dijo: "Ya lo tengo, tomaré este pajarillo, me acercaré al anciano y le preguntaré delante de todos, si cree que este polluelo que tengo en mi mano cerrada está vivo o muerto. Si me contesta que está muerto, abriré mi mano y lo dejaré volar. Si por el contrario, me contesta que está vivo, lo apretaré con fuerza y lo dejaré caer al suelo. Entonces, dijo con radiante alegría, sus ambiguas teorías acerca del destino se verán devaluadas..."

Así pues, Quirón tomó el pajarillo en su mano y se acercó de nuevo al hemiciclo para interpelar al anciano. Una vez allí y levantando fuertemente la voz, dijo.
Anciano: "Decidme” dijo levantando el puño a la vista de todos, “Tú que pareces saber lo que hay tras las apariencias, responde mi pregunta; ¿el pajarillo que tengo en mi mano, está vivo o está muerto?"
Un silencio tenso se hizo entre todos los allí presentes.

El sabio, mirando a los ojos del joven con una profunda ternura le contestó: "Muchacho, en realidad la Vida y el Destino están en Tus Manos".

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domingo, abril 12, 2015

El Incredulo

A pesar de la ascendencia que la palabra tiene sobre la mente humana, muchas personas dudan de la eficacia del mantra o fonema místico para canalizar la energía mental y motivarse espiritualmente. Tal era el caso de un incrédulo personaje que estaba escuchando a un yogui que declaraba:
Os puedo decir que el mantra tiene el poder de conduciros al Ser.


El hombre incrédulo protestó:
Esa afirmación carece de fundamento. ¿Cómo puede la repetición de una palabra conducirnos al Ser? Eso es como decir que si repitiéramos “pan, pan, pan”, se haría realidad el pan y se manifestaría.

El yogui se encaró con el incrédulo y le gritó:
Siéntate ahora mismo, sinvergüenza.

El incrédulo se llenó de rabia.
Era tal su incontrolada ira que comenzó a temblar, y furioso vociferó:
¿Cómo te atreves a hablarme de ese modo? ¿Y tú te dices un hombre santo y vas insultando a los otros?

Entonces, con mucho afecto y ternura, el yogui le dijo:
Siento mucho haberte ofendido.
Discúlpame. Pero, dime, ¿qué sientes en este momento?
¡Me siento ultrajado!

Y el yogui declaró:
Con una sola palabra injuriosa te has sentido mal. Fíjate el enorme efecto que ha ejercido sobre ti. Si esto es así, ¿por qué el vocablo que designa al Ser no va a tener el poder de transformarte?

Somete la enseñanza a la experiencia. Los métodos son instrumentos para alcanzar la liberación interior.

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jueves, marzo 19, 2015

La Leyenda Personal

Siempre que alguien hace aquello que le entusiasma, es que está siguiendo su Leyenda. Sucede que no todos tienen el valor de afrontar sus propios sueños.


Existen cuatro obstáculos:
1. El primer obstáculo es que la persona escucha desde niño que todo lo que deseó vivir es imposible. Crece con esta idea, y a medida que acumula años, acumula también capas de prejuicios, miedos, culpas. Llega un momento en el que su Leyenda Personal está tan enterrada en su alma que ya no consigue verla. Pero ella permanece allí.

2. Si tiene el valor de desenterrar sus sueños, entonces enfrenta el segundo obstáculo, el amor. Ya sabe lo que desea hacer, pero piensa que puede herir a los que le rodean si deja todo para seguir sus sueños. No entiende que el amor es un impulso extra y no algo que le impide seguir adelante. No entiende que, aquellos que realmente le quieren bien, están deseando que él sea feliz y listos para acompañarlo en esta aventura.

3. Después de aceptar que el amor es un estímulo, la persona se encuentra ante un tercer obstáculo: el miedo a las derrotas que encontrará en su camino. La persona que lucha por sus sueños sufre mucho más cuando algo fracasa, porque no tiene la famosa disculpa: “ah, es que en realidad yo no quería exactamente esto…”. La persona quiere, sabe que allí está apostando todo y sabe también que el camino de la Leyenda Personal es tan difícil como cualquier otro camino – con la diferencia de que en éste está su corazón. Entonces, tiene que estar preparada para tener paciencia en los momentos difíciles, y saber que el Universo está conspirando a su favor, aunque no lo entienda.
Las derrotas ocurren. Cuando empieza a luchar por sus sueños, la persona no tiene experiencia y comete muchos errores. Pero lo importante de la vida no es caer sino levantarse.
Después de superadas las derrotas – y siempre las superamos – nos sentimos con mucha más euforia y confianza. En el silencio del corazón, sabemos que estamos siendo dignos del milagro de la vida. Cada día, cada hora, es parte del Combate Digno. Pasamos a vivir con entusiasmo y placer. El sufrimiento muy intenso e inesperado termina pasando más rápido que el sufrimiento aparentemente tolerable, ya que éste se arrastra durante años, y va corroyendo nuestra alma sin que nos demos cuenta de lo que está sucediendo… hasta que un día ya no podemos librarnos de la amargura, y ella nos acompaña durante el resto de nuestras vidas.

4. Después de desenterrar su sueño, usar la fuerza del amor para apoyarlo, pasar muchos años conviviendo con las cicatrices, la persona se da cuenta, de repente, que lo que siempre deseó está ahí, esperándole, tal vez al día siguiente. Entonces aparece el cuarto obstáculo: el miedo a realizar el sueño por el cual luchó toda su vida.
Oscar Wilde siempre decía: “La gente siempre destruye aquello que más ama”. Y es verdad. La simple posibilidad de conseguir lo que se desea hace que el alma se llene de culpa. La persona mira a su alrededor, ve que muchos no lo consiguieron y entonces piensa que no lo merece. Olvida todo lo que superó, todo lo que sufrió, todo a lo que tuvo que renunciar para llegar hasta donde ha llegado.
Existe mucha gente que, al tener la Leyenda Personal al alcance de la mano, hizo una serie de tonterías y terminó sin llegar hasta su objetivo – cuando le faltaba apenas un paso. Este es el más peligroso de los obstáculos, porque tiene una cierta aureola de santidad: renunciar a la alegría y a la conquista. Pero si la persona entiende que es digna de aquello por lo cual luchó tanto, entonces se transforma en un instrumento del Espíritu. Ayuda al Alma del Mundo y entiende por qué está aquí.

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miércoles, febrero 25, 2015

El Camino de la Vida

En un lejano reino de Occidente, vivía una hermosa joven llamada Viviana que crecía alegre y feliz en el seno de una familia de hilanderos, una familia experta en el arte de fabricar cuerdas para los usos más variados que se pudiera imaginar. Viviana, conforme se iba haciendo mujer compartía los trabajos y aprendía a la perfección el manejo de sus manos, con lo que ya a edad temprana, había alcanzado una destreza digna de los mejores maestros.

Un día de primavera, su padre, acercándose a ella, le dijo: "Querida hija, como ya eres una mujer, sería conveniente que vinieras conmigo en la próxima travesía por mar. Tengo transacciones que realizar en las Islas del Mar Mediterráneo y pienso que además de ayudarme en mis tareas y conocer mundo, tal vez encuentres un joven honrado y de buena posición con el que quieras formar una familia".

Viviana aceptó encantada la propuesta de su padre y se puso de inmediato a preparar todo lo necesario. Llegado el momento de partir, emprendieron el camino y tras varias semanas de viaje llegaron a su primer destino. Una vez allí y, mientras el padre realizaba sus negocios y formalizaba pactos, Viviana soñaba con el esposo que, de un momento a otro, podría aparecer y, de inmediato, reconocería.

Pero de pronto, cuando se encontraban en alta mar camino de Creta, se levantó una tormenta con un oleaje tan terrible que el barco terminó por naufragar.
Entre vientos y grandes olas, Viviana cayó al mar y, tras unas horas de angustia, fue llevada por la marea hasta una playa cercana. Su padre había muerto y ella se sentía totalmente hundida y desamparada.

Pasadas algunas horas, y ya bajo el sol del mediodía, Viviana vagaba por la arena pensando en su suerte y en sus grandes sueños rotos... así pasaron varias horas, hasta que al fin, fue encontrada por una familia de tejedores que por aquellas cercanías vivía, los cuales a pesar de ser pobres, la acogieron en su casa como si de una hija más se tratase, con la intención de compartir su comida y su oficio.

Viviana se entregó a los trabajos de aquella familia y, poco a poco, fue haciéndose una experta en la confección de las telas. Pasado un tiempo, Viviana ya conocía los secretos de los más extraños tejidos. De esta manera, la joven iniciaba una segunda vida, en la que llegó a ser plenamente feliz, reconciliada con su suerte y su destino.

Pero llegó un día, en el que hallándose sentada en la playa sonriendo al horizonte, desembarcó una banda de mercaderes de esclavos que, sorprendiéndola de súbito, se la llevaron presa junto con otro grupo de cautivos.

A pesar de lamentarse amargamente por su suerte, no encontró compasión por parte de ninguno de sus captores, quienes la llevaron a Estambul y finalmente la vendieron como esclava. Por segunda vez su mundo se había derrumbado. Una vez más, lloraba amargamente, entristecida por su suerte...

Sin embargo, sucedió algo que cambiaría de nuevo el rumbo de su vida. Aquel día, casualmente en el mercado había pocos compradores. Pero entre ellos se encontraba un rico mercader que buscaba esclavos para su próspera planta de fabricación de mástiles. Cuando vio el abatimiento de la muchacha, sintió compasión por ella y decidió comprarla pensando que, de este modo, podría ofrecerle una vida más digna.

Más tarde, llevando a Viviana a su hogar con intención de hacer de ella una ayudante para su esposa, se enteró de que un incendio había arruinado sus cargamentos y acabado con todas sus existencias... por lo que no pudiendo afrontar los gastos que le ocasionaba tener trabajadores, se quedó tan sólo con Viviana que, junto a él y su esposa, llevarían a cabo la tarea de fabricar mástiles de verdadera artesanía.

Viviana agradecida al mercader por haberla rescatado, trabajó con tanta entrega y diligencia que consiguió a los pocos años llegar ser una auténtica experta en la fabricación de toda clase postes y mástiles, por difíciles que estos fuesen de resolver. Al poco tiempo, su amo en agradecimiento a los buenos servicios, le concedió la libertad, pasando a trabajar para él como ayudante de confianza. Fue así como consiguió ser feliz y plenamente dichosa en ésta, su tercera profesión.

Así pasó el tiempo hasta que un día, aquel buen hombre le dijo: "Viviana, yo ya voy siendo viejo y, quiero que, en esta ocasión, seas tú quien vaya a Java a entregar unos mástiles de gran valor. Asegúrate en mi nombre de venderlos con provecho".

Ella se puso en camino contenta y feliz de viajar hacia su tan soñado Oriente... pero ¡Oh destino! cuando el barco estuvo frente a las costas de China, un terrible tifón lo hizo naufragar y, ¡Horror! Una vez más, se vio arrojada a la playa de un país totalmente desconocido. "¡Otra vez!" se decía llorando amargamente. "Mi vida vuelve a tropezar ante el destino ¿Qué deberé ahora de aprender y superar?"

Viviana sentía que cuando conseguía dominar plenamente algún oficio y sentar las raíces de su vida, sucedía algo inesperado que la hacía cambiar de dirección.

Una vez repuesta, se levantó de la arena y se puso a caminar en dirección a un poblado que divisó a lo lejos. Como no era frecuente la presencia de viajeros de raza blanca, fue acogida con respeto y curiosidad... pero sucedió que en aquel país existía una leyenda profética... se decía que un día llegaría una mujer extranjera, capaz de hacer, ella sola y sin ayuda de nadie, un templo para el Emperador de difícil y compleja construcción.

Y puesto que en aquel entonces en China no había nadie que pudiera por sí solo hacer este tipo de construcciones, todo el Imperio esperaba el cumplimiento de aquella extraña predicción con la más vívida expectativa.

Al fin de estar seguros de que cuando llegara la extranjera por aquellas tierras no pasara inadvertida, los sucesivos emperadores de China solían enviar heraldos, una vez cada año, a todas las ciudades y aldeas del país, pidiendo que cada mujer extranjera fuera llevada a la corte.

Fue justamente en una de esas ocasiones cuando Viviana fue presentada al Emperador: "Señora" dijo el Emperador "¿Seríais capaz de construir un templo para el Imperio que tenga las características que aquí figuran, pero sin ayuda de ninguna otra mano?" dijo, mostrándole un papiro pleno de garabatos e imágenes.

Ella tras observarlo detenidamente, se sintió de pronto iluminada. Sabía que era capaz de hacerlo, ya que por lo que dedujo, hacía falta un mástil tan fuerte y flexible como los que habían dado tanta fama a su antiguo amo el mercader. Asimismo se requería un tipo de tela, de características tales, que tan sólo aquellos entrañables tejedores con los que compartió afecto y habilidades, podrían haberle enseñado. Y por último, dedujo que esa construcción debía poseer unos sistemas de sujeción de una clase de cuerda tal, que pudiesen soportar el impacto de los fuertes vientos sin perder tensión y resistencia. Sólo sus padres, aquellos expertos maestros hilanderos, podrían haberle enseñado algo así.

Viviana trabajó muy duramente por espacio de nueve meses. Y finalmente presentó su obra al Emperador, el cual tras observar con asombro la perfección y detalle de su creación, premió a Viviana con la generosidad de las grandes recompensas con sabor a destino.

La Prosperidad, el Amor y la Sabiduría habían llegado de manera plena y abundante a la vida de una Viviana que encarnaba la plenitud y la grandeza de la vida.

Cuentan que todo aquel que llegó a conocerla, salía de su presencia, iluminado de esa extraña confianza y certeza que proporciona la percepción de los grandes destinos del alma.

Tras ejercer la sabiduría y el amor supremos en una vida fecunda e intensa, Viviana murió en paz y armonía a la edad de 99 años. Desde entonces, se dice que su espíritu susurra a los oídos de los que se sienten abandonados por su suerte, que no teman... que confíen... que tras los vaivenes de la vida... late un Camino Mayor que acompaña y protege a los que siguen adelante.

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lunes, febrero 02, 2015

Festividades Celtas

Una vieja tradición europea habla de un oso que a partir de la Navidad se agazapaba en su osera para invernar tranquilo y a los cuarenta días se atrevía a salir al exterior para decidir los pasos a dar. Si encontraba un sol radiante volvía a refugiarse en su cueva porque el invierno duraría cuarenta días más. No así si el día era lluvioso, en ese caso se despertaba y regresaba a la vida. El invierno estaba superado.

El origen de la fiesta de la Candelaria se remonta a tiempos antiguos. Para los celtas el 2 de febrero era la gran fiesta de Imbolc o “Fiesta de Purificación”. En ella se celebraba el restablecimiento de la Diosa después de haber dado a luz al niño Sol en el solsticio de invierno.
Imbolc es la fiesta de la diosa Brig, Brigid, Brigit o Brighid "La más grande" o "La más venerada". En la mitología irlandesa, era una Tuatha Dé Danann hija de Dagda y se considera una clásica diosa triple céltica.
Como banfhile ("poetisa") ella inspira a los bardos, abriendo las comunicaciones entre este y el Otro Mundo; como patrona de la fragua y consorte de los herreros, ella preside la fabricación de las armas que llevan los guerreros; y como sanadora, herbolaria y purificadora del hogar, se ocupa del reino físico relacionado con la salud.

El fuego es uno de sus principales atributos. Aun en su forma cristiana de Brígida en Kildare, tiene un fuego eterno ardiendo en su honor, custodiado por veinte mujeres que son, obviamente, las herederas de una función religiosa precristiana.
Este fuego, representa la energía que emana e imparte fortaleza y significado. En todo caso, es un fuego generador de vida e inspirador. Primero se manifiesta en la tierra, despertando las fuerzas adormecidas en las profundidades ocultas, poniendo en movimiento los procesos que se tornarán aparentes solo más tarde en la estación. Pero su fuego también trabaja directamente dentro de la tribu misma, alimentando todas las tareas creativas, ya sean puramente intelectuales o materiales.

A Brigid la acompaña una vaca blanca que simboliza su protección por el ganado, la posesión más preciadas de toda comunidad celta, y es una manifestación de su madre Boand / Bófhionn, la Vaca Blanca, que es la Diosa del río sagrado Boyne.

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